Publicado en EL TIEMPO

Toque de humor (aunque yo lo dije en serio)

Ayer fuimos mi familia y yo de rebajas. Pasamos el día entero en el Cortes Inglés. Puede aparentar este dato no tener importancia pero quien nos conoce sabe de sobra que NO SOPORTAMOS ir de tiendas.

Echándole valor y movidos por una gran amiga que trabaja en dicho centro comercial nos aventuramos en esta gran aventura.

Como Dios siempre nos ayuda, no sabemos porque estraña razón no había mucha gente o puede ser que nos lo habíamos imaginado infinitamente peor. El caso es que estuvimos bien solitos y cómodos.

Comimos en la pizzería  de último piso y , al salir, como niño que es, nuestro hijo conectó el radar y descubrió un parque infantil donde lo dejamos felizmente dos horas y pudimos realizar aun más tranquilo nuestro placentero viaje por las rebajas.

primer paso: ir a ver las motos que estaban de oferta pues mi esposo es un gran amante de “este arte”. (Ya veis como nos desviamos con facilidad del camino trazado).

Segundo paso: Planta de señora. Debo decir en defensa de este magnifico sábado que compramos con soltura y acierto.

Cuando ya no soportamos más la presión (ni la ausencia del niño) decidimos ir por él.

Andando hacía la escalera se me cruzó un pantalón rosa precioso y decidí probármelo con su correspondiente camisa. Todo talla 38.

Entramos en el probador, el más grande para no pasar calores, y me coloqué ambas prendas.

!Perfectas! Mi marido y yo siempre decimos los mismo pues estamos locos por salir de ese pequeño zulo lleno de las prendas que se probaron y no adquirieron las anteriores clientas.

Si, me estaba perfecto pero el pantalón me hacía “bolsas”.

Después de unas 5 veces pensar si quedármelo o no por la terrible pereza de coger otro, el galante caballero salió y trajo la 36.

Me lo metí, !ya vés! que si me lo metí. A la cremallera le faltaban tres centímetros para cerrarse y digo yo….. con total naturalidad y soltura.

-“Cariño, ayúdame, es que la cremallera está rota porque el pantalón me queda muy bien.”

(…………)

Imaginaros la cara de mi querido y paciente esposo. Me mira, lo miro y…. caigo en mi estupidez.

Empiezo a reírme epilépticamente y escucho a modo de susurro:

– “Claro, ahora entiendo porque tu amiga Juana tiene la talla 38”.

(Mi amiga Juana tiene, como poco, la 42, y creo que me quedo corta. Sin embargo presume de que su talla es la 38. Presume y compra, cosa que me viene muy bien a mi porque luego yo me la quedo.)

La chica que nos atendía,  cuando me vió salir llorando, pañuelo en mano, él tan serio, yo retorcida con marcha atrás incluida y sin poder articular palabra alguna, me miró y debió pensar que lloraba por algo horroroso acontecido en el interior de aquel pequeño lugar.

Esto paso a las 6 dela tarde aproximadamente. A las 12 de la noche, en plena feria, seguía riéndome incontroladamente mientras se lo contaba a una amiga que, despistada por completo, reía a mi par por ver mi estado y la cara impasible del pobre marido.

Os lo podéis creer o no, pero os aseguro que pasó.

Por cierto….. me traje el pantalón. La talla 36, me está perfecto. Ya le arreglaré yo la cremayera.

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17 comentarios sobre “Toque de humor (aunque yo lo dije en serio)

  1. Bueno, de modelo poco, ya quisiera yo un cuerpo “apañao”. Yo soy de las de la Bella y la Bestia”: La belleza está en el interior.
    Me alegro que te hayas reido.(Yo aún sigo haciéndolo)

    Millones de besos

  2. Gracias por ahcerme reir hoy, lo necesitaba niña!! pues no sabía que estabas tan delgadita vaya modelo!! felicidades
    Un abrazo Latidillos!

  3. Entonces……..¿existe? la talla 36……¿existe?
    en fin……total yo solo uso unas 4 mas……
    Yo odio ir de compras, hasta cuando usaba una 38 y una 40. Que las he usao eh? tengo pruebas!
    Pero lo odio, me estresa, me produce ansiedad ,sudores ,etcc
    Y con mi Azofaifo particular, nunca. nunca, nunca jamas de los jamases vamos juntos
    Me muero! y despues me divorcio!
    Un saludo Latidos, q aun no te habia dicho nada
    Un beset

    1. Hola Azo, encantada. Ir de compras es una pesadilla. En esta familia lo organizamos de la misma forma que si fuesemos a hacer un viaje a la Luna con el agravante de posponerlo al máximo, es decir, llegar a ir justo el día que ya han quitado las rebajas (Auténtico). Mil gracias por comentar.

  4. Yo hace un par de meses me fui de compras, siempre me pasa igual, no quiero ir, me obligan a ir cada sieto y ocho años, me ponen a dar vueltas, ¿te gusta?, no, ¿esto?, tampoco, no te gusta nada…

    Si ya lo saben, cómprame la ropa para el cumpleaños como siempre y nos ahorramos la tarde, al final me compraron (si, como a los niños) tres camisetas y unos pantalones, los pantalones ni los he usado porque ahora a la parienta ya no le gustan, acojonante, una de las camisetas tampoco, porque es ajustada y con pico, me hace gay, ella dice que no, pero cuando voy a la piscina con ella siempre se les cae el jabón a todos…

    1. Hola señor Dess: En nuestro caso es aún peor. ni mi marido ni yo soportamos ir de compras, pero vamos, ni al supermercado. hay veces que decimos que en las baldas del frigorifico podíamos poner la ropa de fuera de temporada pero nunca lo hemos llegado a hacer porque discrepamos, yo creo que quedaría más mono unas macetitas con flores.
      Asi que salir de compras es por una necesidad imperiosa y ya tenemos as tiendas prefijadas; aquellas donde las dependientas nos conocen y solo tenemos que meternos en el probador y ellas lo traen todo. Aun así algún que otro enfado nos llevamos.
      Eso si, luego nos da igual como nos quede. Claramente somos hippies aunque la sociedad nos intente arreglar algo más.
      Besos

  5. Algo deben de tener los espejos de las tiendas de ropa, porque causan un extraño efecto. Ese de: en la tienda, la chaqueta me queda increíble; en la calle, ya me lo voy pensando si de verdad era tan ‘guay’; y una vez en casa la pongo más bien hacia el fondo del armario, porque mucho no me la voy a poner…
    Gracias por la entrada.

  6. Ojito, recuerda meter tripa y no respirar demasiado, el hilo no es una soldadura de metal. Cuando te lo pongas entenderás porque las mujeres del siglo XIX se desmayaban tan a menudo por falta de aire con aquellos malditos corses.

Cuéntamelo.....

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