Publicado en EL TIEMPO

“No me quieras tanto”

Desde ayer al mediodía, a eso de las 15h, estoy deseando escribir esta entrada. Diversas situaciones me lo han impedido aunque es un retraso al no saber darle forma.

Mi relato ha pasado de primera a tercera persona, de ser muy clara y detallista a mostrar tan solo el efecto producido en mi, a temer no ser entendida. En todos los casos el deseo de escribir quedaba bien claro.

Eran aproximadamente las cinco de la tarde, estaba en la peluquería cuando recibí una llamada de una señora que alegremente decía conocerme. Tenía una tarjeta mía aunque era incapaz de recordar donde se la entregué.

Me pidió con gran salero ayuda y concretáramos una cita “a ciegas” para el día siguiente, ayer Sábado.

El encuentro sería a las 12,30 h en un restaurante de un barrio de la ciudad. Asistí puntualmente como es mi costumbre y diez minutos despúes llegó mi enigmática paciente.

Ante la posibilidad de llorar en público me invitó a pasar a su casa justo detrás del mismo restaurante donde nos hallabámos.

Es una finca muy grande con un gran caserío que en sus tiempos fue un cortijo. Abrió una verja, me dejó pasar y volvió a cerrar echando la llave. Sentí que era raptada en ese mismo instante sin posibilidad a nada pues nadie me había visto entrar.

La segunda sensación fue aún peor, el olor. Me siento incapaz con palabras de describir a que olía, incluso estando al aire libre. Entre comida podrida, olor a viejo, olor a sudor, no sé……imposible de describir.

Nos sentamos en el porche, acto digno de agradecer, y mi nueva conocida sacó de su bolsillo dos informes psiquiátricos donde mencionaban varias enfermedades mentales y una tarjeta mía.

Un cubo de agua helada cayó sobre mi cabeza. Era la primera tarjeta de mi vida profesional. Me la hice en una imprenta hace más de 20 años. Me removió todos los pelos de mi piel. La había conversado intacta porque tenía claro que algún día haría uso de ella. El hecho tiene valor pero si supierais como estaba aquel patio y aquella casa a la que después fui invitada veríais el valor que de verdad aquello presentaba. Ni las esquinas dobladas, nada, estaba recién sacada de la imprenta.

Después de este baño de emociones comenzó a narrarme su vida.

Una infancia de mucho dinero pero un padre despilfarrador, una madre enferma, un internado por medio, mucho sufrimiento y una boda joven.

El marido muy alto y guapo de ojos verdes, ella bajita y normalita.

Cuando le pregunté porque me había llamado, que buscaba en mi, me dijo simplemente: superar lo que he vivido.

Se abrazó gritando a mi, chillaba como desgarrada pidiéndome auxilio:

– Por favor, señorita, no me dejes, no me dejes, sé que solo tú puedes ayudarme.

Le hice, en aquella cocina invadida por el mayor de lo desordenes,  una tila con dos saquitos y comenzó a hablar.

Había tenido un marido maltratador con el que compartía tres hijas.

Debido a su dolor, incultura o desesperación comenzó a narrarme los episodios violentos sufridos en el tiempo del matrimonio. Cada golpe, cada escena, cada palabra, cada sensación, cada miedo…..

Después, entre gritos de desesperación y llanto me contó sus escenas más violentas de sexo, sus violaciones, sus actos obligados por el miedo….todo, me contó todo vivéndolo casi en el momento.

Para terminar habló de las secuelas, miedo terrible a la oscuridad, reacciones incontroladas antes los gesto de los demás “como alguién levante la mano para tocarse el pelo soy  capaz de gritar”, inseguridad, menosprecio, incapacidad para confiar y, lo peor, “es como si siempre estuviese aquí, lo veo por todas partes y me habla, lo huelo” (el vive en otra provincia de España bien lejos).

He quedado en ir una vez por semana y ayudarla: Solo confía en mi, ha guardado mi tarjeta porque tenía claro que solo yo podía ayudarla.

Curioso: no retengo un nombre en la cabeza ni por asomo, es más, los nombres de las persona más cercana los lio entre ellos, pero jamás olvido una cara y puedo asegurar que yo nunca he visto a esta señora.

Un último dato: En mitad de su desgarradora historía se emocionó y lloró al verme los pendientes. Desde muy pequeña ella dibuja cuando se estresa una espiral de tres colores. Mis pendientes son una espiral de tres colores. Una tontería pero en ese momento, donde los sentimientos invadían la escena,  fue una clavada en alma.

Cuándo me marché, llamé a mi marido que me recogió enseguida, me veía incapaz de conducir. Lo abracé y le pedí ayuda, sentía desfallecer. Me fui a una panadería y comencé a comprar sin control. Gracias Dios, tenía barbacoa al medio día y barbacoa por la noche. Llegamos a casa de madrugada y lo demás ya lo sabeís.

Gracias por oírme, hoy estoy así.

Este video es solo un regalo a los sentimentos. Hoy necesito paz y cariño.

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44 comentarios sobre ““No me quieras tanto”

  1. Sólo puedo pedirte perdón, por no haber estado antes aquí, para expresarte mi apoyo. Si te sirve ahora, recíbelo con cariño; porque así te lo envío.

    Y prometo no perderme de este modo. Un abrazo.

  2. Hola… dramático tu relato. He tenido la necesidad de asistir por tiempo prolongado a mi terapeuta por perdidas que me han costado superar. Solo te digo, te pido no la dejes; cuando tenemos eventos de vida sin saber como resolver ustedes -los especialistas- son para los que los hemos requerido una tabla de salvación. Por tu relato se que podrás ayudarla, se nota que tienes movidos muchos sentimientos, pon orden en tu mente y llena tu corazón de mucho amor. Se que puedes. Un abrazo.

  3. ¡Buf! que fuerte niña, parece como si el destino se hubiera aliado para alinear tu vivencia. Me imagino que pasarias miedo, aunque por tu narración suena a todo lo contrario que estuviste serena y controlaste la situación al menos hasta que saliste de la casa, que ya imagino y leo se te desmayaron las piernas. ¿Y qué piensas hacer? irás a ayudarla? que intriga?

    1. (Creo que mi comentario no ha salido, perdona si repito).
      Al llegar y ver a esta curiosa señora dando tres vueltas a la llave que cerraba la verja sentí muchísimo miedo. Nadie sabía donde estaba. Enseguida el olor me provocó un gran revuelto de estómago y las narraciones de los ataques violentos de su marido junto a sus brutales violaciones casi me hacen perder el conocimiento. No se privaba de detalles y, por su nivel cultural, empleaba palabras “muy claritas”.
      Podía parecer serena pues la señora estaba casi salida de si, así que, por comparación, yo estaba tranquila.
      Claro que voy a ayudar. Quedé en llamarla esta semana, mientras organizo mis sentimeintos y busco un plan de acción.
      Nadie que pide ayuda de esa manera puede ser dejada. Ella está peor que yo.
      Iré contando. Por ahora soy incapaz de pensar en otra cosa. Sus imágenes se me repiten y sus palabras me martillean.
      Anoche, pedí un abrazo, me lo dieron y pude dormir algo más. Por ahora sigo somatizando.
      !! Cómo puede haber personas sin escrúpulos !!

      1. Niña, me parece bien que la ayudes, pero escucha y escucha bien, no lo hagas en su espacio, busca un terreno neutral donde tu te sientas segura, no tu casa, un bar, una cafetería, un centro comercial, un parque, donde sea que TU, te sientas segura sino no podrás hacer nada por ella. Ah! otra cosa, si vas a ser su terapeuta no debe afectarte su condición, sino no serás efectiva y solo sentirás compasión por ella y no la ayudarás y lo peor es que puede hundirte en la miseria. En ese caso sería mejor que la pusieras en contacto con algún asistente social, ellos sabrán mejor como atenderla convenientemente. Recuerda, o al menos es lo que he sobreentendido por tu texto, que llevas muchos años sin ejercer y la tarea es para personas con más callo.
        Ten cuidado, y por favor no vuelvas a su casa, ¡vale! NO VUELVAS A SU CASA.

  4. MIENTRAS COMENZABA A LEER PENSABA QUE SE TRATABA DE UN RELATO, PERO AHORA CREO ENTENDER QUE ES UNA EXPERIENCIA. Y HACIENDO ALUSION A LO QUE NOS DICE INSPIRACION, FUE UN CONTACTO CON UN SUBMUNDO. Y LO AMPLIO DICIENDO QUE CADA SER HUMANO ES UN MUNDO DENTRO DEL MUNDO.

    PASO CADA FIN DE SEMANA INMERSA EN EL SUBMUNDO O MUNDO DE UN FAMILIAR QUE NADA TIENE QUE ENVIDIAR AL DE ESTA SEÑORA POR DESGRACIA, Y QUE ME ROBA PARTE DE MI ENERGIA, HASTA TAL PUNTO QUE EL SABADO TUVE UNA TERRIBLE PESADILLA. Y LO PEOR ES QUE NO CREO ESTAR AYUDANDOLA, PERO A MI ME ESTA AFECTANDO.

    AL MENOS ESTA SEÑORA BUSCA AYUDA, PORQUE MI FAMILIAR NO RECONOCE NECESITARLO.

    Y LA EMPATIA LLEVA CONSIGO TAMBIEN EL NO PERMITIR IMPLICARNOS, ALGO QUE YO NO SE HACER, Y QUE ES FUNDAMENTAL… SI LA SITUACION NOS AFECTA NOS IMPIDE TOMAR DISTANCIA, Y ESA DISTANCIA ES NECESARIA PARA VER LAS COSAS, PARA VER LOS PROBLEMAS, Y PARA ENCONTRAR UNA SOLUCION, O AYUDAR A QUE LA OTRA PERSONA ENCUENTRE POR SI MISMA LA SOLUCION A SUS PROBLEMAS, QUE ES COMO DEBE SER EL PROCESO.

    ES MI HUMILDE OPINION, Y LO QUE SE HA VENIDO A LA CABEZA AL LEERTE.

    ME GUSTAN LAS COSAS QUE AL LEERLAS HACEN PENSAR. Y HE DECIDIDO COMPARTIR ESTE PENSAMIENTO.

    UN SALUDO.

  5. Yo llego tarde pero mi hombro aquí está siento que te hayas sentido ha si de mal y espero que hoy ya estés mejor, por lo menos tu maridoe staba ahí…
    Niña la cancio´n de Laura preciosa;;
    ;uaskkk

  6. Pues mujer… ¡ten un poco más de cuidado! Está muy bien eso de ayudar al prójimo; pero siempre hay que tener en cuenta los peligros que nos rodean.
    En cuanto al relato en sí, si tenías alguna duda de cómo escribirlo… pues, te digo que lo has hecho de manera impecable. Por momentos no sabía si eso que estabas narrando no iba a terminar en un cuento o algo así (me refiero a que es tan notable la historia en sí misma que por momentos parece una ficción).
    En cuanto a tus sentimientos, pues qué decirte. Cuando hay que llorar lo mejor es no evitarlo y llorar a mares; ése es el único modo de evitar que esa angustia (y su carga acuosa) no nos arrastre consigo en su marea.
    Cariños allende los mares, querida amiga y mucha, muchísima fuerza.

      1. No me malinterpretes, por supuesto que te creo: Sólo que por momentos parecía todo tan… no sé… cinematográfico… Pero en ningún momento pensé que no era verdad. Quizá me expliqué mal en el comentario.
        El resto… todo a su tiempo. (Lo digo por mí también, dicho sea de paso).

      2. Entiendo que debe haber sido un shock tremendo, pero tienes que estar bien, por tí, por los tuyos, y para poder ayudarla a ella o a quien fuere.
        Sé que decirlo es fácil, pero a veces uno necesita que se lo recuerden, una palabra directa; de apoyo, sí, pero poniendo las cosas en su lugar.
        Ponte bien, eso primero.

      3. No sabes cuanto me llegan tus palabras, Me encuentro en esa primera fase, la de ponerme bien.
        Voy a ayudarla, por supuesto. Cuando uno está mal y se agarra a alguien ese alguien no debe fallar. Debo olvidarme de mi y pensar en ella. Objetivo número uno.

  7. Yo he estado dudando de si se trataba de un relato de ficción o de una vivencia real, me inclino a lo segundo obviamente tras acabar el texto y ver los comentarios.

    Una situación que yo no podría controlar. Enormemente dura.

    Ánimos y besos.

      1. Siempre me ha parecido que lo que nos hace más “personas” es la capacidad de empatizar, y de tener ese espíritu altruista, que es lo que nos hace mejorar como individuos, y como sociedad. 🙂

      2. Voy a ayudarla,ya es parte de mi via.
        Con respecto al espiritu altruista te diré que no tiene nada de dinero, pero nada es nada. me quiere regalar un perro. Imagina como está. Sabrá Dios porque me ha puesto aquí.

      3. Cuando algo te impresiona… no te lo puedes quitar de la cabeza. Me imagino que debes de intentar trabajar, y poco a poco, no es que lo olvides, pero no será pensamiento recurrente. 🙂

Cuéntamelo.....

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