Publicado en EL TIEMPO

Métete en la escena

Quiero dejar claro que no tengo nada en contra ni de las personas tartamudas, ni de las personas obesas ni de las personas que se equivocan al llamar. Fue la suma de todo lo que provocó este desenlace.

Me recoge mi marido para comer en 25 minutos pues él tenía que ir a por nuestro hijo a la salido del colegio.

Justo enfrente un bar-restaurante. Entramos, nos sentamos y el jaleo un poco ordinario del ligar nos impedía oir bien al camarero que nos preparaba la comanda. Me centro auditivamente y puedo apreciar, con gran sorpresa, que es tartamudo.  Empeññado en decirme que había croquetas y albóndigas además de ensaladilla rusa mi marido cae en la cuenta y grita, para ser oído: !Eso! intentando evitar que yo explotara de la risa por lo absurdo de aquella escena plagada de gritos y croquetas mal pronunciadas.

LLega la comida entre miradas de mi marido y mias pues …. ¿para qué ibamos a hablar si no nos oíamos? y veo que mi querido esposo no come. Ante mis gestos de interrogación me señala a que no nos han servido el pan.

Levanto mi mano y el camarero me mira, lo miro y le señalo al pan de mis vecinos.

Empezamos a comer, velozmente, pues habían tardado en servirnos y decidimos que yo me quedo tomándome el cafelito mientras él se va.

Situémosnos: Estoy sola en una mesa en un rincón de un restaurante muy, pero que muy sonoro, y enfrente tengo una mesa vacía.

En el momento de irse mi marido aparece una pareja vestida de blanco con una camiseta cada uno blanca dos tallas más pequeñas de las que realmente necesitaban. La soledad, el aburrimiento y la situación hace que me fije en ellos.

Me suena el teléfono, me lo inserto en la oreja y escucho a una señora de voz muy fina diciendo: Maribel, que la fiesta no es el Viernes es el sábado.

En esto que el señor de la camiseta blanca comienza a ahogarse, su señora se levanta y, sin piedad ninguna comienza a darle unos puñetazos en la espalda a modo de boxeo de barrio. Mientras al teléfono “alguien” muy desesperada me retransmite el cambio de no se que fiesta. El camarero vende cro-e-tas a mi mesa vecina sin apreciar la tragedía del señor-

La señora no cesa de lanzarle puñetazos a su esposo que va pasando aun rojo más intenso por momentos, los gritos se me vuelven grillos en la cabeza, cojo mi bolso, me pongo en pie con  el teléfono en la oreja. Empujo al camarero que POR FIN reacciona. El restaurante ya es consciente de la tragedía. Ahora los gritos son de pánico, la otra que si la fiesta pasa a el Sábado y………

El señor de la camiseta blanca, tose, se cruza de brazos, se pone blanco y dice: ¿Qué pasa? Yo estoy bien, solo me he atragantado con una aceituna.

(…..)

Salgo del restaurante, llamo a mi marido, le cuento está misma historia, se ríe a morir y me dice:

– Maribel, tú estas segura que esto te ha pasado. Últimamente estas muy estresada.

Solo puedo decir una cosa en mi defensa: comenté mi episodio que varias personas del barrio y una de ellas me dijo:

– Ay!! Es verdad, se me olvidó decirte que el camarero era tartamudo. Nosotros siempre comemos fuera que así nos sirve otro. Si no, no nos enteramos de que hay y tenemos que comer lo que la cocinera quiera.

Una última cosa: Cuando conseguí vencer a aquella subrrealista situación llame a la señora de la fiesta que, bajo aquella cutre forma de: Maribel, maribel, !Uy! no la escucho…. me colgó.

Luego supe de quien se trataba y es que se había equivocado de Maribel.

Pues chica, dímelo y lo ya está.

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11 comentarios sobre “Métete en la escena

    1. La comida estaba muy buena, la verdad. aunque yo repetiría por lo divertido. Continuar una jornada laboral con aquel ataque que me dío es la mejor forma de afrontar la larga tarde.
      Eso si, quiero ataques de esta categoría sin que se ahogue nadie ni lo pasé mal.

  1. Bueno, aquella en concreto fue buenísima…
    Ya te digo, cada vez que la recuerdo consigue hacerme reir; de hecho, en momentos bajos es un buen recurso.
    Te la contaría de mil amores pero es que escrito no tiene tanta gracia, sobre todo porque no puedo insertar los sonidos-debería existir un widgets para esto-
    Feliz sábado 🙂

  2. jajajaja esas situaciones son divertidas mientras se viven, pero hacen más gracia después. Yo todavía me estoy riendo de una que me pasó hace años…Claro que en tu caso todo acabó bien porque el tio de la aceituna no la palmó que si no, la entrada tendría otro tinte.

Cuéntamelo.....

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