Publicado en EL TIEMPO

La onda expansiva

conversar

Ayer por la tarde tuve una gran conversación con una compañera y ya amiga de mi centro. Es un chica con un gran talento literario, poético (su campo fuerte) y todo bañado con grandes dosis de humor.

Hablamos de lo divertido que fue nuestro primer encuentro hace ya meses y como hemos ido congeniando con tanta complicidad y tanta  generosidad.

Somos capaces de pasarnos horas hablando y cortar simplemente porque el deber laboral nos llama que podríamos seguir eternamente. En algunas cuestiones familiares parece que tenemos vidas paralelas y este lazo nos une aún más. Nos vemos a diario por motivos laborales y ella también está bien enganchada a WhatsApp por lo que las fotos, chistes y demás nos entrelazan el resto del tiempo.

En la conversación de ayer profundizamos un poco en nuestras historias de padres. Por aquellos menesteres de la vida coincidimos en la eterna adolescencia que atravesaron los míos y atraviesan los suyos pues aun están por estas tierras.

Hablamos de la “ONDA EXPANSIVA”. El poder tan determinante que tienen la acción de nuestros progenitores sobre nuestras vidas y la necesidad evidente de evitarles tanto dolor a nuestros hijos.

En mi caso es bien curioso. La rebeldía es mi mayor característica, también puede llamarse genio. Este genio ha sido bien criticado por todo aquel o aquella que se me ha acercado y, efectivamente a veces las formas las he perdido, pero hay que reconocer que es gracias a él que sigo viva, que ocupo un lugar de importancia y que mantengo, o eso pretendo, los valores necesarios para formar una familia.

Tengo dos hermanos, hermana mayor y hermano pequeño, que su vida es idéntica a la de mis padres, los eternos adolescentes. Son ejemplo de la “sociedad del bienestar”. Ellos son lo primero. Son capaces de sacrificar sus propias familias si ello conlleva esfuerzo personal, viven para sus cuerpos y sus bellezas y no trabajan (ahora encima tienen la excusa de no haber trabajo), para ello se buscan personas adineradas.

No es que yo sea mejor, simplemente soy rebelde, es decir, estoy haciendo todo lo contrario a lo que mis padres me mostraron con su ejemplo.

Sobre esta onda expansiva podría escribir mucho más ya que afecta también a todos nuestros actos. Por ejemplo, este es  real, si yo digo que la violencia me produce grandes trastornos de afectividad, miedo incontrolado y un gran bloqueo y tú, diciendo quererme y comprenderme y respetarme, gritas, chillas, pataleas y amenazas… ¿qué onda expansiva tendría este comportamiento? Claramente mi huida.

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4 comentarios sobre “La onda expansiva

  1. Hola bonica!
    Yo me pregunto si el hecho de ser un “eterno adolescente” de ser pelin egoista etc… no sera tambien una forma de rebeldia a los roles establecidos a lo largo de los siglos? (como ese de la casa la limpia la señora por el solo hecho de ser señora o envejece con dignidad y se serio) en definitiva… solo son pautas a seguir según los cánones, luego el que unos padres se nieguen al eterno sacrificio y disfruten de la juventud de su corazón es otra forma de rebeldia… eres igual que ellos jejejejeje rebelde!
    Un besazo infernal!

  2. Como tus hermanos hay mucha gente, y como tú también, pero prefiero los que se esfuerzan, los que deciden, los que pelean, los que se entregan y los que se exponen a las ondas expansivas.
    Besos
    Ana

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