Publicado en EL TIEMPO

SECANTES

tristeza

Ella, profesional donde las haya, abandonó su clase para encontrarme en mi despacho. Reflejo de angustía e incompresión su rostro anunciaba.
La sentí más cerca que nunca. Me pidió ayuda e intimidad. A solas, en un pasillo, pronunciaba su petición de auxilio; solo requería sacar a una alumna de clase.
Todo fácil y compresible si no fuese porque necesitaba verificar en mi presencia si esta alumna había sido maltratada por su novio y compañero de clase.
Al parecer, testigos de la escena, vieron como le propinaba una patada en el tobillo que la hizo llorar de dolor. Momentos después estaban felizmente acaramelados.
La novia, jovencita de 16 añitos, negó rotundamente lo sucedido, enmascarándolo en un juego pueril donde su atento novio no había medido las fuerzas.
Ofrecimos nuestra ayuda y volvió a su clase con él.
Me llevaba el asco y la impotencia, la rábia y el desconsuelo. Volví a llamarla y la senté frente a mi.
!Dios mio! Lo ama y dice sentirse amada por él.
Tras explicarle sin ningún tipo de medida, como se inician estas historias y cuales suelen ser los resultados, me pidió que ayudase al novio porque a veces….
– “Se descontrola, sin venir a cuento, pero, maestra, ni me pega ni na”.

Temblaban sus manos, bajaba la mirada cuando le decía escenas concretas que, sin saber nada de ellos, podía imaginar más que bien. Reproduje una normal pelea de celos. Le dije características muy concretas de su futuro marido y padre de sus hijos. Ella solo tembló y me agradeció mis palabras.
Le pedí hacer turtoría con su madre. Reaccionó con rapidez rogándole que no lo hiciera a lo que le respondí a la misma velocidad que entonces debía permitirme a mi ser su consejera. Aceptó complaciente.
Es rubita, menudita, no creo que pese más de 40 kg, dulce y dispuesta a ayudar a su novio en todo lo que haga falta porque: .-“maestra, desde que está conmigo está mucho mejor. Yo puedo ayudarle”.

En la escuela de la vida la edad es un grado.

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17 comentarios sobre “SECANTES

  1. Valla situación… No se que haria si me la encontrara yo, creo que llamaria a los padres de la chica… Vale, lo mismo me odiara pero si con eso la salvo…
    Un besazo infernal!

      1. Bueno, no eres su tutora pero puestos a las malas da igual… Veras, cuando pasan cosas asi(ya en estado avanzado de descomposición) siempre digo que el amor y la justicia son ciegos… pero los vecinos no!
        Besazos!!!!

      2. Eso está clarísimo, además no soy la tutora pero si la jefe de estudios pero ante todo soy una mujer que no va a permitir ninguna acción que sea en contra de la dignidad de nadie.Mil besos, guapa.

  2. Cosas de la vida… ¡muy regulares cosas en las personas, como poco!
    Yo apruebo, LA, tu proceder maestro, inteligente y casi obligado… Al menos lograste abrir hueco para aconsejar: no es poco. Pero exportar experiencia sobre bisoñez, es bien difícil. Apelo a tu cualidad educadora y la has de necesitar. Y a ver del zagalón, en sus modos y malos tiempos presentes…
    Me parece muy certera la frase final, con un añadido que al fondo va implícito: la madurez y saber. Te señalo, para que recibas tu mérito mejor en mis palabras, que por el mundo de la educación yo me he movido, bastante.
    Ya te felicito. Tu conciencia, también. Son los actos que poco se hacen visibles y son fundamentales para los chicos, para las mujeres ypara la entera sociedad.
    Mi saludo cordial. Al

    1. La verdad es que estoy demasiada nublada con este tema, mi punto más débil, y ya no sé si he hecho lo correcto. Tu comentario me da paz. Lo que si tengo muy claro es que voy a seguir en la lucha. Ojalá me equivoque pero, de no ser así, llego hasta el final seguro. Mil besillos, Al.

      1. La lucha es largo asunto educacional, largo… y es de paso alterar un andamiaje que no deja de sorprender: yo no lo entendía tan enconado.
        Amiga: luz, tacto, inteligencia y fuerzas en el deber de educadora y hasta de mujer, de ser en humano mejor, es lo que te deseo. Fuerte es la empresa, quisiera que no el caso.
        Te entiendo y admiro, LA. Ánimo y, si pudiera, con los míos. Besos. Al

      2. Luchar, es la palabra que acompaña mis desvelos.Nunca he tenido una vida fácil, no soy princesa Disney. Luchar es lo único que sé hacer. Levantarme y seguir. Gracias por estar aquí. Besillos.

      3. ¡Quien quiere a una princesa aunque de Trapobana fuera? Mantente en mujer sensata y con fuerza, con cierta providencia y tiento.
        Las gracias, LA, en tu ser están divinamente. Déjalas estar ahí.
        Besicos, pues. Y descanso y buen día.

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