Publicado en EL TIEMPO

Vacunas antivoces

angel espada

¿Y ahora qué?

Cuando estaba más tranquila, disfrutando de un Lunes de risas y juegos en donde mis ojos lloraban solo de felicidad, el destino vuelve a situarme en mi lugar y recordarme quien soy.

Es más, estaba hasta orgullosa pues varias veces me encontré de frente con la compañera que me considera un grano en la parte más dolorosa de su cuerpo y yo no había ni acelerado mis latidos.

Todo iba perfecto. Quedaban unas 3 horas para irme. Ya no podría pasar nada.

Había organizado reuniones, sustituciones, clases, etc y me disponía a charlar  con mis compañeros.

Me llama la secretaría por teléfono avisándome que unos padres quieren hablar conmigo. Bajo feliz y contenta a su encuentro y me los llevo a una salita.  Esta habitación es muy reducida con una mesa redonda y varias sillas que dejan poco espacio libre. Nos sentamos los tres y comienza la escena.

Este señor grita violentamente que nos va a matar a todos porque lleva 7 años con una gran depresión y que es capaz de meter la cabeza en la pared y romperla,. Nombra sus partes íntimas para hacerme vez que todo lo dicho se puede hacer realidad. Me exige que vaya a buscar a los profesores causantes de enfado para matarlos ya que, aunque terminara en la cárcel, tiene amigos que lo sacarían en nada. Habla de violaciones, asesinatos, reventar cabezas y hundirnos a todos. La señora grita a la vez pero sin tantos adjetivos. Entre ellos también se gritan.

Cuando uno al otro meten las manos delante de la cara del contrario este le pega un fuerte manotazo para apartarlas.

Intento tranquilizarlo  y, mirándome fijamente con ojos ensangrentados, se va para no hacerme daño según el mismo dice.

El miedo me deja sin fuerzas ni para llamar por teléfono o salir de allí. Sudo por todas partes. Me cubro la cara con mis manos y siento miles de hormiguitas subir por mis pies y por mis manos. Después pensé que si  marcaba el teléfono, aunque yo no dijese nada, no se hubiesen dado cuenta y, el que escuchara las voces, vendría por mi.

Vuelve, y sigue berreando.

Es una familia conocida por este tipo de actuación así que mis compañeros, por supuestos, los hombres no dejaron de rondarme hasta que salieron al quite y consiguieron que se fuera.

Entre hoy y mañana vuelven para que yo les diga noticias nuevas de su hijo. Yo me muero.

Tengo sus movimientos, palabras y miradas gravadas en mi cabeza como si estuviéramos hablando la mejor película Disney que yo hubiera visto ayer en el cine. Desde esta madrugada intento escribir algo para mi latidillos que no hable de los mismo pero mi cabeza es incapaz de generar otros pensamientos.

Necesito llenarme de sensaciones nuevas.

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30 comentarios sobre “Vacunas antivoces

  1. Esperar, esperaré, LA… Tienes olfato y has entendido bien: el “ya me aparto” es en realidad eso… como que el tiempo no me llega para mis quehaceres ni para atender a tantas personas como me vienen entrando y he tratado de atender: estoy superado. Lo achaco a mi edad, a mi falta de fuerzas y a esas cosar por el estilo. Quisiera que puedas entenderlo. No has de disgustarte, y a ver… miraré con obsequiarte con alguna visita que pueda hacerte, porque me supondrá de paso un placer.
    No puedo sino entender lo mejor de ti, y por eso mi anuncio de despedida: lo merecías. Debo agradecerte tus atenciones, y aquí puedo por su alguna vez te pudiera ser de utilidad en algo.Siento que te moleste, pero más cosas no puedo atender.
    Y ya te digo, excelente: te anima lo mejor y un gran sentido de amistad: obligado quedo a ella.
    Todo un grandísimo abrazo… Al.

      1. Todo eso nos va aquedar, y alguna visita que te realizaré para cerciorarme de que sigues en batallas, claro, pero con el encanto de hacer el bien por donde campes, la familia en primera fila. Toda suerte, salud y brío, LA. Y mi buen abrazo.

  2. Mal punto para trabajar, y puede que muy necesaria tu tarea, porque demasiado están fallando los pilares fundamentales sociales… Todo tino y gran sentido creo te han de ser muy necesarios en ese batallar; abogo por la profesionalidad en el saber -es básico- y en la suerte -toda será poca-. Y hasta creo debes pensar en hacer por desconectar tajantemente trabajo y tiempo restante.
    Para siempre, todo eso y la felicidad familiar y personal precisa te deso. Porque ya me aparto, La, en pos de mi camino y metas. Ha sido un placer. Toda ventura sobre tu casa. Un fuerte abrazo. Al

  3. Pero mi niña cuanta agresividad tiene esta persona, cuídate de esa persona hazme caso cielo..
    Un relato verídico muy bueno, aunque algo triste para ti, venga ánimo corazón
    Feliz tarde de martes caluroso

  4. Que gentuza eh Lati?? Lamentablemente hay mucho de eso, pero oye una cosita… Que le hiciste al pobre niño, coña???? jajajajaja Porque nos cuentas del padre y sus cojon… pero no las maldades tuyas, que practicaste vudú con el encantador criajo de las narices o algo eh!
    Sera posible… si es que… ya te vale!
    Besitos infernales mija!!!!!!!!!!!!!

    1. Eres un punto… No hice nada, de hecho me llamaron por mi cargo, nada más. Pero vamos que si llego a tener una goma de borrar te aseguro que al niño lo hago desaparecer del colegio y así los padres no hubieran tenido que venir. Jajjajaja. me has hecho reir un montón. Mil besillos.

      1. Me alegro Latidos, no te dejes intimidar, esas personas egocéntricas, que se creen más que nadie, en el fondo no son nada, estan vacías.

        Un abrazo grande!

  5. Hoy en día parece que las personas se vuelven cada vez mas fuera de sus cabales, lo pero de todo es como dice el titulo, parece que en verdad es alguna enfermedad que se trasmite, ya sea virus o bacteria, pero para las sensaciones nuevas nada como no dejarse llevar por el miedo, ya que este las bloquea por completo.

  6. Me cago na cona!!! Si parece una peli Yanki de barrios bajos. Hablando de pelis. Toma nota del El rector y Mentes peligrosas.
    Espero que el mal trago ya se te haya pasado.
    Beso, beso, beso, abrazo, abrazo, beso, abrazo, beso, abrazo,abrazo,abrazo, beso…..

    1. No sabes como te eché de menos. Te imagine con tu capa negra y tu melena suelta venir a rescatarme . Me abrazabas mientras yo, algo desvanecida, te miraba. Fue una escena heróica. (la verdad es que no podía pensar en nada pero hubiese sido muy romántico, verdad). Gracias por tus miles de achuchones.

      1. Jajajaja. Sí, una escena muy heroica. aunque la realidad sería mas del estilo Sancho Panza o Super López. Con una entrada del tipo:¿Haber, Qué hostias pasa aquí?…
        Besos

Cuéntamelo.....

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