Publicado en EL TIEMPO

Me sentí violada

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Nunca llegué a ver la silueta de su cuerpo. Envuelta en abrigos y chales casi siempre oscuros entró en mi despacho. Era cantante, madre de dos hijas y separada desde hacía unos meses de su marido y padre de la niñas.

Llegó a mi por una publicidad buzoneada por su zona buscando clases particulares para su hija mayor adolescente. Nunca hablamos de su hija más que para justificar su presencia.

En la primera sesión, tras situarme en su estado familiar y laboral, era cantante de un bar de copas, pasó directamente a delatarme su gran trauma. Un trauma que le atormentaba desde que tenía 17 años y que ahora se convertía en la causa principal de su separación.

– “Estaba enamorada de un chico de mi pueblo. Era guapísimo y muy simpático. Nos tenía a todas enloquecidas. Era un chaval muy mono, de buena familia y muy trabajador. Una noche hicimos una fiesta en casa de una amiga. Yo no le quitaba ojo ni el a mi tampoco. Cuando decidí irme el quiso acompañarme a casa que estaba muy cerquita. Por supuesto, ante las miradas envidiosillas de mis amigas, dije que sí.

En el camino comenzó a besarme. A mi se me salía el corazón por la boca. !Era yo su chica! Empezó a acariciarme todo el cuerpo y yo me estremecía. Nunca antes yo había besado a nadie. Era una sensación maravillosa.

Nos abrazamos y comenzamos a desnudarnos lo justo. Nos fundíamos el uno en el otro.

De pronto, comencé a sentir miedo y quise dejarlo. Se lo insinué y me dijo que no, que me relajase. Un terror se apoderó de mi al pensar que si lo decepcionaba podría matarme así que me callé. En todo momento el cuidó de mi.  Cuando terminó nos vestimos, me llevó a casa y todos en paz.”

Cuando sucedió este hecho ella tenía 17 años y cuando acudió por primera a mi consulta tenía cerca de 40 años. No lo había superado. Sabía que no era una violación pero se sentía violada. Cada vez que hacía el amor con su marido sentía traicionar a aquel chico. Escondía su cuerpo en abrigos y pañuelos y su cara  en unas enormes gafas.

Esta historía me ha marcado enormemente por la repercusión que puede tener un pequeño momento aparentemente carente de importancia.

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27 comentarios sobre “Me sentí violada

  1. Lo más lamentable es que no se trate de un caso aislado. Me hace pensar también en aquellas que, en su momento, intentaron resistirse a hacer algo que no querían hacer. Una historia que es aún más escalofriante por el hecho de ser real.

    1. Si, aunque creo que ella se sintió respetada. Fue su miedo el que le impidio decir la verdad. La fantasía le jugó una mala pasada. Me alegra verte porquí. Vente a merendar, he aprendido a hacer Huesitos. Millones de besillos.

  2. Ya lo creo que hay pequeños momentos que marcan toda una vida, una vez escribí esa frase y siempre he sentido que es muy real.

    Qué mal que no podamos borrar según que cosas que en el futuro nos traigan tan malos recuerdos y nos hagan actuar diferente…

      1. No mujer… lo decía porque es muy duro que te pase una cosa así… por eso lo leo y callo…

        Un beso de los reales pero electrónico.

  3. Querida Latidos me has puesto los vellos de punta con esta historia verdadera y la entiendo a la perfección, hay muchas historias similares amiga mia.
    Un beso y feliz martes preciosa

    1. Habían pasado muchos años y seguía con la idea incrustada. Cuando habló y contó liberó mucho. Se echó novio estable y volvio a tener una relación cordial con su marido. Su vida se normalizó. Mil besos , preciosa.

Cuéntamelo.....

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