Publicado en EL TIEMPO

¿Puedo testarte?

FlorBachVerbena

Simplemente pasaba por la puerta y recordé lo unida que estábamos años a tras ella y yo.
Entré y menos hierbas vi de todo tipo de artilugios. Se me acercó un chico joven, alto y muy dulce que llevaba en el lóbulo de la oreja izquierda un pendiente en forma de interrogación.
Tras el saludo pregunté lo que no era obvio:
– “¿Es esto una herboristería?.
– “Pues claro”, contestó.
Yo no lo tenía tan claro pero me quedé. seguí entonces metiendo la pata.
– “Voy a contarte un poco mi historia para ver que entiendas, bueno, aunque creo que a ti no debe importar”.
Sonrío con su particular dulzura y me dijo:
-“Claro que me importa, si no como te voy a ayudar”.

Es verdad, pensé y le relate mi desastre emocional de estos últimos meses. Sin perder la compostura el agradable muchacho no salía de su espanto. Empezó a recomendarme productos de tal forma que parecía que estaba haciendo inventario en el almacén a la vez que me iba detallando cuales eran los cambios producidos por mi situación en mi organismo.
Al final concluyó en tres.
Entonces fue cuando pronunció aquellas palabras:
– “¿Te importa que te vaya a testar cual de los tres te convienen más?”.
!Como me iba a importar que… sacase un libro y consultase los componentes para acertar con el producto y la cantidad apropiada!.
Se fue (según yo a buscar el libro) y volvió con un cogón. Si, si, un cojín.
– “Siéntate. Es para que estés cómoda”.
A mi me iba a dar un infarto. Busqué mentalmente la forma de salir corriendo, la de endiñarle con un bote de pastillas, la de sacar el móvil..
y dije.
-“¿Esto que es? para empezar no traigo dinero.”
El se río y me dijo que era una forma de ver mi energía.
Sacó una varita mágica de una caja. Me hizo coger cada uno de los frascos y colocó encima de ellos la varita. Tanto en el primero como en el tercero este artilugio se movió de izquierda a derecha, es decir, dijo “NO”. En el segundo se movió de arriba abajo, es decir, dijo “SI”.
Claro esté, me traje el segundo que, para colmo, era el más barato.
Mientras me testaba me dijo que yo era “Verbena” . Pensé que por lo alegre, aunque venida a menos sigo siendo muy sonriente, pero era por la flor. De la que no tengo ni idea pero ahora investigaré.
Me habló de mi nombre: Maribel.
Por la A soy una persona que me doy siempre y sin pedir nada a cambio.
Por la I pienso excesivamente las cosas, hasta llegar a hacerme daño.
Por la E tengo una gran actividad, imposible quedarme quieta un tiempo.

Una vez salí, llame a mi marido para contarle mi experiencia y me dijo lo mismo de siempre: “LO QUE NO TE OCURRA A TI”.
Fue un rato distinto, de los que necesito ahora. cambios radicales de imágenes y sensaciones.

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6 comentarios sobre “¿Puedo testarte?

  1. Jeje, ha sido gracioso. La verdad que a veces está bien pasar por ratos así y además luego es divertido contarlo y compartirlo con los demás. Espero que al final te sirva de algo la Verbena. Un saludo!

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